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Lesiones Musculares PDF Imprimir E-mail

Las lesiones de partes blandas son las más frecuentes dentro de la medicina deportiva, particularmente aquellas que comprometen la unidad músculo - tendinosa. En múltiples oportunidades nos vamos a ver enfrentados a evaluar este tipo de lesiones, ya sea en una cancha, en el gimnasio o donde se está practicando un deporte específico, como también en la consulta de los médicos.

El músculo esquelético constituye la principal masa de tejido del organismo, la que comprende más del 45% del total del peso corporal. El músculo esquelético esta constituido de fibras musculares individuales, mallas nerviosas organizadas, vasos sanguíneos y una matriz de tejido conectivo extracelular, las que perfectamente pueden dañarse.


A menudo vemos que son tratadas en forma inadecuada, lo que desencadena un retraso en la reincorporación deportiva del atleta y en algunas ocasiones provoca secuelas de difícil tratamiento. Las lesiones musculares son frecuentes en las consultas médicas. 2 a 3 veces al año una persona promedio tiene este tipo de lesiones. Dentro de esto, el muslo con el cuadriceps por delante y el isquiotibial por detrás, son las lesiones más importante en frecuencia, pero también lo son el triceps, la parte baja gemelar o pantorrila.

El orden básico de las lesiones musculares está dado primero por lo que son las contracturas musculares, que es la sensación de músculo apretado, tenso y levemente doloroso. Están los calambres musculares que dejan secundariamente también una sensación de contractura; y el desgarro muscular, que es producido por una contracción violenta, donde la persona hace un movimiento de elongación violento mucho más allá de su consideración. Lo que ocurre ahí es una herida muscular que sangra.


¿Qué siente el paciente?

Un tirón fuerte, que lo hace tener incapacidad de movilizar la pierna. Otra de las causas son los traumatismos directos. El desgarro puede ser producido por un golpe, una patada, por ejemplo, a través del clásico pancorazo, que lleva a una lesión muscular y que puede generar un hematoma con bastante dolor. Se describen dos tipos de fibras musculares:


· Tipo I o de contracción lenta

· Tipo II o de contracción rápida: Las fibras tipo I poseen un tiempo de contracción más lento y un menor contenido de glicógeno y enzimas glicolíticas. Son ricas en mitocondrias y mioglobina lo que las hace resistentes a la fatiga. En tanto, las fibras de tipo II tienen una mayor velocidad de contracción y son más susceptibles a la fatiga. Esto también podría influir en la susceptibilidad de un grupo muscular a lesionarse. Sin embargo, otros factores juegan un rol más importante ya que la mayoría de los músculos tienen un número relativamente igual de fibras tipo I y II. Existen diferentes tipos de lesiones, las que se pueden dividir en:

1. Calambre: Generalmente surgen durante o al final de la competencia y puede deberse a la pérdida de minerales o a la deshidratación, durante el esfuerzo. Lo mejor para prevenir los calambres es una dieta equilibrada y beber agua cada 15 minutos aunque no se tenga sed, durante la competencia.

2. Contusión muscular: Resulta del golpe de la masa muscular contra una superficie dura y/o el hueso.

3. Contracturas: Se observan en los músculos que han sido sometido a sobrecarga durante un tiempo prolongado. Al palpar hay zonas más densas y dolorosas.

4. Distensión Muscular: Se debe a un esfuerzo o estiramiento máximo, que excede las posibilidades del músculo de responder adecuadamente. El músculo se elonga y posteriormente presenta una contractura como mecanismo de protección. El deportista no percibe un dolor que le impida seguir practicando la actividad deportiva; éste aparece recién cuando el músculo deja de trabajar y en general se recupera en alrededor de 3 a 4 días.

5. Desgarro: Consisten en la ruptura parcial o total de un músculo. En el momento de la lesión deportista refiere un chasquido acompañado de la aparición súbita de dolor intenso y focalizado. Puede aparecer un “moretón” y un defecto palpable en la zona.


Recuperación:

Una vez producida la lesión muscular es necesario conocer la magnitud de ésta. Para ello es necesario consultar con su médico, quien a través de exámenes (evaluación clínica y uso de imágenes) determinará la gravedad de su dolencia.

Existen tres etapas en el tratamiento de las lesiones musculares. La primera fase o Fase Aguda demora entre 48 y 72 horas. Utilice hielo en la zona lesionada y un vendaje compresivo elástico. En esta etapa está contraindicado el masaje, el calor y los baños de tina. No debe aplicarse ningún gel, ni crema que le digan sus amigos o conocidos. La segunda fase corresponde a la fase de cicatrización. Se inicia entre el tercer y quinto día, luego de producida la lesión.

El manejo del dolor y del uso de técnicas de fisioterapias, como electroanalgesia, ultrasonido, compresa húmedas o calientes, por ejemplo, que tienen como propósito acelerar la fase de cicatrización, junto con pequeñas contracciones musculares, que no le originen dolor. Elongaciones del músculo lesionado y actividades físicas menores, como andar en bicicleta y trotar suavemente, ayudan a la cicatrización de la molestia muscular.

Cada vez que se produce una lesión muscular se hecha a andar una secuencia de eventos en la cual al menos dos poblaciones celulares se ven comprometidas: células inflamatorias, responsables de la remoción de los restos de las células comprometidas y las células miogénicas encargadas del reemplazo del tejido muscular dañado. De esta forma el músculo esquelético es capaz de una regeneración extensa después de una lesión. Lo importante es tratar de que la formación de nuevas células musculares predomine sobre la formación de tejido fibroso o cicatriz y en este sentido es que se ha visto claramente, que la movilidad precoz disminuye el tamaño de la cicatriz y por esta razón es que favorecemos la movilidad después de cualquier forma de lesión de partes blandas.


¿Cómo Prevenir una lesión Muscular?

Es fundamental mantener una musculatura adecuada para la exigencia deportiva complementado con una pauta de elongación de todos los grupos musculares que se ocupan de acuerdo a cada disciplina que se practique. Antes de la actividad deportiva hay que realizar un buen calentamiento, incluyendo elongaciones especificas de antebrazo, brazo, hombros, cuadriceps , isquiotibiales y gemelos. Es necesario respetar los tiempos de descansos de la musculatura para evitar sobrecargas junto con una dieta equilibrada que disminuirá en gran medida los riesgos de una lesión muscular.

TIPS Entre las recomendaciones para superar de buena manera una lesión muscular, están:

* Reposo.

* Sométase a un tratamiento adecuado.

* Entrenar adecuadamente la musculatura.

* Mejorar su capacidad física y elasticidad muscular.

* Realizar siempre una elongación de los músculos que va a ocupar durante la práctica del fútbol, por ejemplo. Con eso usted prevendrá lesiones a futuro.

Por Dr.Claudio Rafols, médico traumatólogo; Marcelo Vargas, kinesiólogo

 
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